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¿El ocio es la madre de todos NUESTROS vicios? No, el supermercado espiritual

Vicios adicciones y remedios: esclavitud y libertad (VII)

Una raíz del mal: increencia “ilustrada”, relativismo y supermercado espiritual

Vivimos en un mundo de total singularidad. Cuando los soñadores del siglo XVIII ponían las bases de la religión del progreso, de una manera que no imaginaron, decían verdad. El hombre occidental estaba cerca de lograr un carácter único; y, para sus parámetros, además, ése era el gran bien: abandonar a Dios y buscar en el hombre mismo la medida de todas las cosas (a la manera del viejo Protágoras), sin ninguna definición de su bien, o sea, de man

El new Age, anticristianismo, esoterismo, relativismo cultural y religioso; religión a la carta, materialismo-"espiritualista", date todo y "no tengas responsabilidad", vacío existencial, nihilismo: este es el panorama actual, de ahí nacen la mayoría de nuestros vicios; o ahí se fertilizan

El new Age, anticristianismo, esoterismo, relativismo cultural y religioso; religión a la carta, materialismo-“espiritualista”, date todo y “no tengas responsabilidad”, vacío existencial, nihilismo: este es el panorama actual, de ahí nacen la mayoría de nuestros vicios; o ahí se fertilizan

era atolondrada, según cualquier deseo que él mismo transforme en su norma, en tanto y en cuanto pueda encontrar una técnica “mejor” para satisfacerlo. Alguien puede objetar que algunos de éstos creían en Dios. Es verdad de algunos, pero no era sino un Dios, a lo más, lejano y a la medida de sus pequeños intelectos (aunque sean mil veces más inteligentes que yo: lo digo, más bien, en términos absolutos: comparándolos con el infinito que cualquiera puede ver que puede alcanzar la inteligencia, en cuanto de suyo no encierra límite, por lo que los límites que le conocemos provienen de sus sujetos, los hombres). Además, incluso en esos casos, ellos no querían una religión verdadera, que impregnara toda la vida del hombre, como reclama un Dios de verdad (según lo que Es en realidad); y para ellos el bien estaba en ese “progreso”. De ahí venimos, el “progreso” progresó, prosperó y fue desarrollándose como noción, hasta alcanzar lo que no podía sino ser su fin: es progreso del hombre-medida-de-todas-las-cosas el poder ser asesino masivo de sí mismo, si sus deseos o los de los ricos y poderosos convencen a los ignorantes y borregos de que serán “muy libres”, siguiendo sus deseos de manera irresponsable, aunque éstos sean de crueldad y desórdenes radicales. Así, los occidentales de hoy llegamos a ser únicos, “los que llegaron a la mayoría de edad”, hemos venido a ser “como dioses”.

Pero, un momento. En alguna oportunidad les contaré sobre una gran discusión que tuve, por unas semanas, con unos ateos de facebook. En ella, yo les decía a mis interlocutores (no siempre respetuosos) que la creencia en Dios es ineludible, el hombre no puede quitarse su anhelo de infinito, no hay sucedáneo, en realidad, para Dios. Pero se empeña el hombre ilustrado en poner a algún usurpador: la ciencia (que no tiene nada que ver con esos soñadores, pseudofilósofos de la ciencia, ideólogos, futuristas, etc.), la razón, el placer, él mismo, la comunidad política, el pueblo, el dinero. De hecho, desde el siglo XVIII, todas éstas se han intentado, han estado de moda, se han hecho ensayos. Saint Simon y Comte intentaron fundar iglesias católicas de la ciencia. En realidad, todas estas tratativas no son más que máscaras de la voluntad de poder, como sabían tan bien, Adam Smith, Marx o Nietzsche, entre otros muchos. Es fácil: como dice Marx, o Dios es el soberano o el hombre es el soberano. Habiendo dos bienes máximos para mí: yo, sin el que no hay bien para mí; y Dios, sin el que no hay yo; o lo amó a Él sobre todas las cosas o me amo a mí sobre todas las cosas. No hay alternativa. Los sustitutos son proyecciones de mi soberbia: satanás sabe más: “seréis como dioses”.

Hoy en día, la así mal llamada “ilustración” ha desembocado en algo fantástico, es decir, literalmente, algo como sacado de pesadillas de futuristas, algo de fantasía… retorcida. Su particular “seréis como dioses”, ha venido a entenderse de manera literal. Ésa es la raíz última del new age. Dicen de él que es un “supermercado espiritual”. Siempre que consigamos algo como eso, mis panas, tenemos que saber: de lo que se trata es de mí, siendo “súper-Dios”, ya que el súper-hombre de Condorcet, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, etc., fracasara. Yo me creo mi religión, me la formo, porque, como le vi una vez a una new age, “yo soy el ser más poderoso del universo”. En una sociedad de dioses así, ¿quién va a hablar de orden del mundo, en el que hay un orden moral, en el que hay un orden político? Cada quien se dicta sus normas y sus órdenes, que casi siempre consisten en desórdenes, llenos de palabras consoladoras: “tengo derecho, soy un fenómeno, el hijo predilecto del universo” y otra serie de verdades fundamentales, proclamadas a los cuatro vientos por unos avispados: sean autores de libros de autoestima o líderes de sectas.

Entonces, ¿hay increencia o el hombre cree por necesidad? El hombre, que cree por necesidad, ha venido a creer que toda trascendencia es él mismo, ser creador de sí (¿a lo Marx?). Esa mentira tan terrible, en un mundo sin Dios, en el que el anhelo de infinito tiene que quedar frustrado, en el que los vicios que se han tratado aquí se dan por millones y millones, en un mundo de desesperación masiva, no puede sino causar estragos en la psique de las personas. Buscan abrir la esperanza, por la vía de sí mismos, concebidos, para colmo, de manera materialista. ¿Qué puede haber, luego de años por ese descamino, que no sea desesperación, desilusión, desorden, frustración, soledad? Falta un poquito de odio y tendremos al infierno en esta vida. Así, se puede empezar por los objetos de los vicios apetitivos, pero muy pronto ellos –pornografía, alcohol, drogas, televisión, internet, divertimentos infinitos, juegos, con y sin apuestas– serán ineludibles como paliativos y sustitutos. He ahí a un círculo vicioso. ¡¡¡Volvamos, por Dios, por favor, por lo que más quieran, a Cristo!!!

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