Kalós

Inicio » Actualidad » El “progreso” donde es una contradicción su concepto mismo: el arte

El “progreso” donde es una contradicción su concepto mismo: el arte

Serie sobre estética, subjetivismo e historiografía del arte occidenntal, séptimo inning

Yves Klein, materialismo puro: "arte" determinado por la industria química de la pintura

Yves Klein, materialismo puro: “arte” determinado por la industria química de la pintura, puro “progreso”

Nunca olvidaré una de mis primeras lecciones de arte, cuando estaba a punto de entrar a la adolescencia. Se trataba del Impresionismo, un movimiento que me parece entre los modos y motivaciones antiguas y las maneras y los móviles de la crisis, es un caso de border line. Aunque, claro, estando en el umbral, ya lo ha atravesado: es un movimiento moderno que, por la inercia de la historia humana, de su actividad, sus tradiciones, conserva algo del espíritu del pasado, pero abre la puerta del nuevo. Más bien, comienza a obtener conclusiones, para el arte, de la caída espiritual que es para Occidente la mal llamada “ilustración” y la identidad revolucionaria que la civilización va asumiendo más y más, a partir de la misma.

La lección daba en el blanco: a los impresionistas, desde Manet, les preocupaba la luz, aunque, ahora, de una manera abstracta; es decir, les interesaba la luz como fenómeno físico, en sí misma, no como esplendor, sino como algo que expresar en sí misma: las formas y figuras eran ocasión de ésta. Por eso, se sirvieron de la fotografía para capturar el instante luminoso, sin los cambios del moverse del sol en el cielo; y, como, merced a ésta, el realismo dejaba de tener sentido para unos artistas (geniales, dicho sea de paso) que ya no podían ver cómo la realidad material podía expresar más de lo que veíamos a simple vista, la realidad en ellos ya empieza a relativizarse y luz y todo lo demás deja de remitir a mundos superiores. Se abandonan formas y volúmenes y todo se subordina a la luz concebida como ya dije y a los tonos cromáticos, al color, basados en los nuevos pigmentos provistos por la química. Esto último es ya característica distintiva de la actividad artística, desde estos albores de la modernidad pictórica, hasta nuestros días.

Los impresionistas, pues, son precursores, a ellos los seguirán Gauguin, Cezanne, Matisse, Picasso y todo lo demás que vino después. En cuanto a sus motivaciones y fines, ya están divorciados de toda pretensión de expresión del sentido trascendente, que no aparece por ninguna parte en sus obras. La hostilidad actual en todos los ámbitos, comienza en una político-académica y en una indiferencia en los ámbitos expresivos.

Papa se queja de la ausencia de consideración que la luz tiene ahora en los tratados sobre técnica y teoría artística. Se la nombra siempre, pero no se le presta atención en el campo historiográfico. “como recuerda Hans Sedlmayr, comenzando desde un eclipse de luz que sucedió realmente en 1842: ‘La historia del arte se pone el deber de considerar y estudiar más atentamente un suceso que está sin duda entre los más graves e importantes del siglo […]: la muerte de la luz. Esto –es obvio– podría realizarse sólo en el ámbito de una historia de la luz en el arte (y no sólo en el arte) que comprenda todas las épocas; se podría incluso constatar que una historia de la luz pondría en evidencia fenómenos todavía más esenciales que la historia del espacio que, desde Riegl se convirtió el gran problema de fondo de la historia del arte. [A mitad del s.XIX] la luz sufre dos cambios de la época. Se seculariza completamente […], elevándose a un significado metafísico-secular. La calidad se transforma en cantidad; surge una verdadera sed de luz […] esto debe recordar a nuestra mente la infinita sed de luz que arde en el hombre en el que está apagada la luz interior. Este hombre tiene necesidad de la plenitud de la luz natural y material justamente por subrogar esta falta, necesita el culto a la luz de los edificios de cristal, de la pintura en plein air, de la fotografía, de una iluminación total de las casas durante el día (hasta tal intensidad que hoy se considera dañina), del culto a los baños de sol; tiene necesidad de transformar la noche en día, inventando nuevas fuentes de luz que rivalizan con el sol. Al mismo tiempo, comenzando la época de Cézanne, la luz es engullida por los colores’ (Hans Sedlmayr, La muerte de la luz [1951], en La luz sus manifestaciones artísticas, Palermo 2009, p. 61)” (Papa, Cuando la luz no contaminaba todavía las iglesias, Zenit, 03-05-11).

Así se pasa de una visión metafísica a una materialista, decididamente anti-metafísica, infinidad de veces, siguiendo a los ídolos del siglo, Hume, Kant, Comte, Marx, Nietzsche, Heidegger. Aunque eso se da, por supuesto, “en el campo artístico, teórico e historiográfico. El color se desvincula de la luz, permaneciendo como un elemento considerado exclusivamente material, para algunos antitético a la luz, sin la cual de hecho no podría existir. Y también la luz se ha reducido a un fenómeno puramente eléctrico” (Ibíd.).

Así, el esplendor se pierde totalmente de vista y, entonces, en la ceguera, cabe todo tipo de desviaciones, hasta las que, no por obvias, dejan de ser descorazonadoras: se toma al color, considerado de manera abstracta, por protagonista de la expresión y antagonista de la luz, por la que existe. Y, lo que es peor, se lo toma en su materialidad, como el líquido que sale de la fábrica y, merced a la química, constituye un pigmento de tono inaudito e indeleble, fijo, inalterable. ¿Qué tendrá esto que ver con el arte?

“Ball comienza así su relato: ‘Creo que en el futuro se comenzará a pintar cuadros de un solo color y nada más. El artista francés Yves Klein pronunció esta frase en 1954, antes de lanzarse en un periodo monocromo, durante el cual toda su obra estaba compuesta de un único y hermoso color. Esta aventura culminó con la colaboración de Klein con un distribuidor de colores parisino Edouard Adam en 1956, en la búsqueda de un nuevo tono de azul, tan vibrante como desconcertante. En 1957 lanzó su manifiesto con una muestra, Proclamación de la época azul, que estaba compuesta de once cuadros pintados con este nuevo color. Afirmando que la pintura monocroma de Yves Klein era fruto de los progresos tecnológicos de la química, no pretendo decir sólo que su color era un producto químico moderno: el concepto total de su arte estaba inspirado en la tecnología. Klein no quería sólo exhibir un color puro: quería mostrar la magnificencia del nuevo color para disfrutar la consistencia material’ (Philip Ball, Color. Una biografía [2001], Milán 2004, pp.9-10)” (Papa, ibíd).

Esto sí que puede constituir “una inmensa pérdida cultural”. Una caída estrepitosa, en la que la sed de nuestro espíritu, que busca en la belleza expresiva al Infinito que la sacia, puede quedar frustrada y presa y esclava de la ausencia de salidas, de la finitud y la privación de símbolos que remitan a lo que ES más.

De esto, por supuesto, se salvan supervivencias de un espíritu diferente, cristiano y clásico, pero, por el dinero que maneja, su aparición en publicidades, en los medios, en el cine y en exposiciones promovidas con recursos de envergadura, parecen más bien marginales. Ahora, en la sociedad de los sitios web, los cristianos podemos encontrar lugares en los que compartir nuestros anhelos y expresiones, con recursos de gran valor como Aciprensa, Zenit, Catholic.net, AICA, este blog, libroslibres, etc. Eso será un punto más de disgregación de la sociedad, aunque, en este ámbito, de lo que se trata es de la tremenda pelea que tenemos que dar, para devolver a la gente al verdadero Esplendor, procurando regresar a una comunidad real y realmente humana, sacándola de este verdadero oscurantismo… Seguimos en el próximo, sobre arquitectura.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: