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La inteligencia de Miguel Cabrera

Miguel Cabrera tiene demasiadas condiciones

Miguel Cabrera tiene demasiadas condiciones

Una de las cosas que siempre se buscan en un box score cuando Miguel Cabrera juega son los jonrones, las remolcadas, las anotadas y cuánto bate (average). También hurgamos por aquí y por allá para conocer sobre su OBP, Slugging y el nuevo OPS. Pero jamás pensamos encontrar algo en la columna de bases robadas.

El antesalista de los Tigres de Detroit no es de esos que estafa almohadillas. En 11 temporadas como grandeliga, el mencionado suma 34 remolcadas, lo que nos daría un promedio de 3,3 desfalcos por año. Pero el día jueves por la tarde, con una temperatura de 3° centígrados, el número 24 de la tropa de Jim Leyland fue realmente uno de esos peloteros que le dicen a los otros con los hechos que no hay imposible cuando se quieren hacer las cosas bien.

Estaba en la segunda base, cuando salió a la conquista de la antesala. Llegó cómodo. Ni siquiera hubo disparo.  Detrás del home por los visitantes, estaban jugando en Detroit, recibía J.P. Arencibia, considerado por muchos uno de los mejores cátchers de las mayores. Y con todo y eso se robó la base impunemente.

“No soy un corredor rápido, así que necesito un poco de inteligencia para hacer esto. Si voy a irme al robo tengo que estar 100 por ciento seguro de que voy a llegar. Porque si tengo un chance del 90 por ciento puedo ser out”, le dijo el criollo a la prensa de Detroit cuando le preguntaron al respecto.

Luego de escuchar esta respuesta surgen ideas y recuerdos. Oswaldo Virgil decía que en el beisbol el 90 por ciento es mental y el otro 10 por ciento condiciones. Algunos pegaran el grito al cielo, sobre todos aquellos que se dedican a estudiar más las consecuencias que las causas, pero la frase del dominicano tiene muchísima lógica: la pelota es un deporte en donde la parte física juega un papel secundario, mientas que la parte emocional y cognitiva suman la mayoría de los puntos.  El talento, muchas veces, no gana juegos.

A lo largo de la historia hemos visto como jugadores con mucha “madera” se pierden en el desierto de las inconsistencias y terminan siendo, sencillamente, uno más del montón. Por el otro lado, aquellos con pocas condiciones pero con mucha ética de trabajo llegan hasta donde poco soñaron. Ahora, cuando se conjugan estos dos elementos, podemos disfrutar de hombres como Miguel Cabrera, una raza única, extraña; nos atrevemos a decir que jugadores así parecen ser una especie en extinción.

La respuesta la tenemos en Jim Leyland, el mánager de los Tigres. Una cosa es correr las bases y otra es saberlo hacer. “Cabrera y Prince Fielder sabe cómo moverse en las almohadillas. No son hombres muy rápido, pero tienen conocimiento de la situación”, comenta el estratega.

La estadística de las carreras anotadas no siempre está íntimamente ligada a que otros compañeros den el batazo. En muchas ocasiones, un corredor inteligente puede hacer que un hit se convierta en doble o que un batazo corto, se transforme en una carrera, gracias a un buen brinco y un buen salto a la hora de iniciar la carrera. Luis Aparicio tenía los pies planos y sin embargo lideró la Americana durante nueve años consecutivo en bases robadas. ¿El secreto? Ser inteligente. Allí está la clave de todo.

El beisbol es libertad, libertad en movimiento.

avillasmil@cadena-capriles.com
En Twitter: @AlfredVillasmil

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