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La revolución sex, drugs and rock and roll

De los hippies a los yuppies, una increíble mutación de la revolución… sin abandonar ni un centímetro de lo avanzado

Jenny, la viva revolucionaria, en permanente angustia existencial

Jenny, la viva revolucionaria, en permanente angustia existencial

Jenny es un personaje muy singular de Forrest Gump, ella da la clave de muchas cosas que suceden en la película y es una parte importante de que uno se identifique con el muchacho, que no era inteligente… aunque tampoco estúpido. La lealtad de Forrest es realzada por la continua caída de su amor eterno. Ella es clave para otras cosas: continuamente está suicidándose, continuamente está siendo como se decía en aquella época “auténtica”, definido esto como “espontánea”, en un ambiente de estímulos potentes para el sex, drugs and rock and roll; continuamente el existencialismo de la época, el del héroe Sartre, lleva a la pobre muchacha al fracaso existencial. Es lo que dijo MacCormick, en 1.978 (Legal Reasonning and Legal Theory): “la autonomía es real, pero sólo apoyada en un fundamento de heteronomía; los únicos verdaderos existencialistas son los psicópatas y viceversa”: traduciendo, a los muchachos hay que llevarlos a que decidan por sí mismos, pero eso sólo tiene lugar sobre la base de la cultura, la moral, el saber (al menos, el popular), la decencia, la educación; sólo un psicópata es una pura espontaneidad sobre la base del arbitrio de una mente en blanco, sin ningún ligamen social, generacional o con las exigencias de lo real, como pretenden los existencialistas, llevando al nominalismo a su extremo natural. Eso es lo que expresa Jenny, el personaje: esa irresponsabilidad no tiene lugar en el mundo, porque el existir te va a pasar factura, tendrás que responder, quieras o no, aunque trates de evadirte, no hay manera de eludirlo.

He ahí a la generación hippie, la generación sex, drugs and rock and roll. Nosotros heredamos mucho de ellos. La sociedad simplemente engulló al movimiento, asimilando sus vicios, aunque los mismos, en sus aspectos más visibles, se diluyeran al mezclarse. Aunque el final de los años 70 ya no es el tiempo en que los hippies dominan, la revolución por ellos emprendida ya no parece tener vuelta atrás. En esa época surgen varias manifestaciones que claramente son e-volución, a partir de los 60. Surgen el Heavy Metal, los punk, los raperos, las discotecas y su llamada con no mucha justicia ‘música’ por excelencia: la disco-music, un invento potente, una “música” hecha para que gente drogada, borracha e irresponsable (a lo Jenny, la misma de Forrest), se pasara una noche bailando: esta idea engendraría después algo muy potente: el rave, lo mismo, pero con tecno y éxtasis. Hace mucho tiempo una amiga me abrió los ojos: “uno no busca novia en discotecas”: EXACTO. La discoteca no es lugar para buscar a la madre de tus hijos, si vas a buscar algo ahí, no te olvides que puede venir con sífilis, gonorrea o SIDA o la mezcla proporcionada de varios o todos ellos. Y vendrá con esa necesidad de repuesta existencial de la que se habla arriba.

En lo que se refiere al Heavy Metal, ¿qué se puede decir, que no digan las descargas de rock and roll solitas? Hay que tener un cierto estado de alma para que a uno le agraden estridencias, griteríos, mímesis de borrachos vomitando, que es lo que llaman ahí ‘cantar’, y demás componentes del fenómeno, entre los que no son de desdeñar la estética visual de Iron Maiden, por ejemplo, o del vampiro de Kiss; así como los motivos de gente que se hace llamar Judas Priest o Black Sabbath, con lo que hay ahí de cainita y demoníaco… sin rebuscarse, que ellos lo expresan muy claramente y a los cuatro vientos: ¡¡¡eso significan sus nombres!!! No digamos nada de muchas cosas de Metálica, denigrando de Jesucristo en videos musicales, o de Iron Maiden y su 666, the number of the beast; o la compasión por el diablo de los Rolling Stones [aunque éstos no sean Heavy Metal, la canción es considerada Hard Rock]. Paremos de contar. Los punk: claro, ¿para qué comentar de una gente que se llama a sí misma de semejante manera: los vagos inservibles, las lacras sociales, las porquerías delincuenciales? Pero ellos no son nada: si en Estados Unidos hay tantos desubicados, bueno, ¿qué se yo?, allá los Estados Unidos; pero ¿qué decir de la parranda infinita de nuestros “rebeldes” imitadores ciegos de fenómenos de otras latitudes, imitadores estéticos, a la manera de Kierkagaard: los vacíos, inmorales por vacíos? Un grupo de miles, millones, sin nada en la cabeza, que dijeron “soy rebelde, me corto el pelo como unos bichos gringos que vi en la TV, no estudio, y que me vendan y me engañen como todos los que se quedaron con la mente vacía: fácil… jo, jo, jo”.

En los 80, llegaría una reacción, pero no menos revolucionaria. El mundo cambió realmente en los 80: llegó Reagan al poder, llegó Gorbachov al poder. Cayó el muro, cayó la Cortina de Hierro, triunfó el materialismo nihilista pro-empresario, llamado capitalismo, el comunismo mostró que es más inhumano todavía, más aplastante de la humanidad. Pongamos un caso. David Horowitz, ex comunista, ex beat, ex hippie, ex pantera negra: él fue siguiendo, a la manera que digo de los punks, a donde lo llevaran los vientos. Un radical comunista como él, que fue buscando la nota revolucionaria IN, a finales de los 80, era un “conservador”, un neo-con. ¿Había crecido? In your dreams. Los hippies de los 60 eran ahora los yuppies de los 80: el mundo iba a seguir siendo suyo. Steve Jobs es otro paradigma: hippie devenido en diseñador-pirata de computadoras, en millonarios de Wall Street. Así se entiende mejor a Horowitz: la nueva revolución era lo que antes se creía imposible, lo que habría parecido una tortilla a La Salle o a algún otro desprevenido, no a Marx o a Gramsci, la nueva revolución era el “tradicionalismo”, el “conservadurismo”. Marx, claramente, en las tesis sobre Feuerbach, lo dice: la verdad no importa, importa la orto-praxis, la verdad es lo que convenga a la revolución. Y China comunista es el modelo de estado capitalista, un satanás con millones de altares activos (con sus sacrificios humanos) en el mundo… de los negocios. La barrida de sentido se puede ver en Wall Street o en Psicópata Americano. Aunque estas películas sean engaños para desavisados: “críticas” al capitalismo…

Ahora la revolución tenía varios frentes. Dominaba ya todo el espectro social. La disco, los punk, los heavy metal, los yuppies, todo era de ella. Y eso todavía no es nada. La revolución tenía que avanzar, profundizarse. Los intentos de legalización de la pedofilia, emprendidos en Holanda (por el partido peófilo), en EUA (por la NAMBLA), en Chile, por las asociaciones homosexuales (que quieren bajar la edad del consentimiento a 14 años), constituyen un paso más. Vendrá la zoofilia, la necrofilia, el incesto, la poligamia. Es lo que dicen los revolucionarios en Yogyakarta: “La orientación sexual se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas. La identidad de género se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales” (Boletín semanal del Population Research Institute para Iberoamérica, del 14-06: OEA: venta y compra de lobbies al mejor postor). No hay orden, todo vale, definimos la realidad, somos más que un creador, que uno que ame necesariamente al bien, somos el dios arbitrario de Ockham y Descartes, nadie nos para: “cállate la boca, mamá, cállate Dios”, we are young, no one can tell us we are wrong

Después seguimos comentando el avance de la revolución, por ahora está bien.

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