Kalós

Inicio » Antropología » Los astros rectores de lo humano discuten con la filosofía

Los astros rectores de lo humano discuten con la filosofía

Colgado de las estrellas (4)

En esa bola, los astros se comunican, como personas superiores, y nos dicen el futuro, a según. así sí vamos pal baile

En esa bola, los astros se comunican, como personas superiores, y nos dicen el futuro, a según. así sí vamos pal baile

Vamos a ser formales, mis amigos queridos. Un planeta es un tremendo conglomerado de materia, que se convierte, de manera admirable, en un sistema material. Un sistema es un cierto todo, un todo de orden. Hay dos tipos de todo: los todos de orden, como el planeta o un ejército o la sociedad política o la familia o los ecosistemas; y los todos sustanciales, como los animales o las plantas. Claro, no son lo mismo, un todo sustancial tiene más realidad, como todo, que uno de orden: es más uno. Ahora, entre los todos sustanciales, las personas son los más UNO, porque se gobiernan en mayor medida, porque integran el tiempo de su duración y, entre los entes materiales, el tiempo es esencial, porque tienen conciencia y captan esa unidad y su sentido. Por eso, un planeta está muy lejos de una persona, en el orden del ser. Es como la comida: la necesitamos, pero es algo que nos sirve, no al revés. Un planeta puede ser más que una piedra, porque forma esa unidad que llamamos “sistema” y que es muy impresionante; pero, en cuanto a que es un poco de materia con mera unidad de orden, no se distingue mucho de un grano de arena de la playa. Todos los astros juntos, con todas sus relaciones recíprocas, en sistemas planetarios y de estrellas, galaxias, etc., no dan, sumados, el valor de uno solo de nosotros. Los ateos, los del Big Bang, entendido materialistamente, al modo de la moda, los evolucionistas ateos, los cientificistas y todos los cultores del azar material como causa del orden del mundo (y de los principios estructuradores inmateriales que les permiten hablar) nos quieren reducir de valor, no sé con qué objeto o sí: para justificar modos de gratificación ilícita o de dominación. Pero ellos no quitan ni un poco de la verdad de nuestro valor: el ser no depende del conocer, mucho menos de los inventos de unos vivarachos.

Veamos, mis panas, si somos libres y lo somos, evidentemente, tenemos algo que no está inmerso en la materia; de lo contrario, una modificación de ésta sería una modificación del motor de nuestra libertad y, como el libre es el que se determina a sí mismo, eso sería un absurdo. Entonces, somos libres y tenemos algo –el intelecto y la voluntad (les adelanto)– totalmente inmaterial. Ahora, como ya sabemos por lo que se ha dicho, los astros permanecen en el ámbito de la ciencia física, son materia y sus relaciones son de calor, luz, gravedad. Por consiguiente, no estamos sometidos a ellos. Puede que, teniendo cuerpo, la luna, por ejemplo, pueda atraer, por gravedad nuestros humores –como a las mareas– y éstos influirán en nuestro ánimo en algún momento; pero esa influencia será mínima y no llegará a nuestra capacidades en las que reside la libertad: de nuevo, la inteligencia y la voluntad. Creer en astrología, no sólo es rebajarnos en nuestro valor como seres, en nosotros mismos, unos frente a otros y frente a nuestro Creador (que fue Quien nos dio ese valor, o sea que es una nueva injusticia hacia Él), es también negar un rasgo distintivo nuestro: la libertad (y, por supuesto, la responsabilidad).

Por otra parte, es muy conveniente saber cómo vemos el futuro los hombres. Obviamente los vislumbramos y de ahí que tengamos todas las preocupaciones frente a él y de ahí que algunos se lancen. Eso vuelve a mostrar que no somos pura materia: hay algo en nosotros que no está sometido al fluir temporal, por eso integramos pasado, por la memoria, presente, por la atención, y futuro, por la expectación. Así, podemos, de algún modo, predecir el futuro. ¿Cómo, no es eso locura? No, no es locura, todos lo hacemos, de algún modo, y, por eso, hacemos planes, nos dormimos y ponemos el despertador, nos comprometemos en matrimonio, pedimos créditos, invertimos dinero, damos pasos (no se caerá el piso), etc. Predecimos el futuro, hermanitos, pero no porque seamos videntes, sino porque hay una cierta consistencia en el ser, de modo que lo posible, predeciblemente, se actualizará, pasará a realizarse. Claro, eso es un modo de ver muy imperfecto, muy miope, muy de aquí cerquita. ¿Por qué? Porque este mundo material está lleno de lo contingente, de lo que puede ser de otra manera, de lo que puede, incluso, no ser, de lo que está sujeto a cambios impredecibles: impredecible el qué, impredecible en cuándo. Haz un mundo en el que haya infinidad de seres así, mezclados con seres libres, que pueden dirigirse con base en quereres, seres libres que también se entre mezclan y tendrás un mundo en el que las predicciones son muy imprecisas, en la que los planes se deben ajustar, etc. Quien no ve así es el Eterno. Fíjense, nuestra conciencia intemporal, que se

Otras veces, esas personas superiores, los astros, se comunican a través de la baraja. Ahora sí estamos en los papeles...

Otras veces, esas personas superiores, los astros, se comunican a través de la baraja. Ahora sí estamos en los papeles…

relaciona con los tiempos con cierta “libertad”, independencia, tiene algo de lo Eterno: Dios está completamente fuera del tiempo, de modo que se relaciona con todo el transcurso de la existencia de lo que dura de manera totalmente independiente: está todo frente a Él, sin distinción.

Así, los astros no dominan nuestra libertad, mucho menos nuestras circunstancias, sometidas a las libertades de millones de personas. El mundo es de una complejidad asombrosa. Aunque haya ciertos modos naturales de obrar, que son eso en que nos basamos para hacer nuestros planes, esas naturalezas estables se dan en seres materiales, atravesados de contingencia. Ahora, entonces, imaginemos a un astrólogo, sin telescopio ni largavistas ni microscopio, buscando en los astros con una baraja, el tarot, toda la complejidad del universo. Así aparece, con total simplicidad, el desafuero de estas prácticas, su ilegitimidad impresionante; y la enorme insensatez de los que recurren a ella, por haber abandonado a Dios; y la tremenda irresponsabilidad de los líderes sociales de hoy, que le han escondido a Dios a la gente… Y la inmensa, enorme, gigante Maternidad de la Iglesia, que nos alerta desde antiguo sobre este terrible mal.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: