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El Big Bang y la ciencia, el Big Bang y la Fe

Todos contra Dios II

Después del artículo anterior, no nos sorprende que alguien nos diga que ciencia y Fe son muy amigas o eso espero. Podríamos añadir

Cardenal Scönborn: pastor, modelo de Fe, modelo de Razón, es un personaje a tomar en cuenta en el diálogo contemporáneo Fe-razón

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más razones de esa amistad, compañeros. La Fe puede orientar la formación de muchos modos de cosmología; una Fe bien entendida puede hacerlo todavía más. En este último caso, las cosmologías tendrán siempre el ingrediente de una concepción optimista frente a las inquietudes de Einstein: el mundo, en efecto, es inteligible, es más, el mundo está hecho para nuestro entendimiento, diría cualquier fiel católico, puesto en autos sobre este asunto, como dicen los abogados. Así, esas cosmologías siempre serán impulso para la ciencia, no lo contrario. Así fue históricamente, aunque los movimientos masivos ideológico-gnósticos falseen la historia como ellos quieran. Ahora bien, hay muchos más puntos que pueden sorprendernos, sea de la historia concreta de las relaciones ciencia-Fe, sea de lo universal de esas relaciones. Las ciencias tienen objetos propios, que no tienen de suyo, nada que ver con la Fe. Que los objetos se atraigan o que el calor se transfiera “así o asao” no tienen nada que ver con la Encarnación o la Resurrección. Aunque, como dijimos antes, las leyes sobre esos puntos del universo muestren cierto orden, que no puede venir del azar. Sin embargo, un científico es un hombre y, como tal, tiene sus ideas sobre todos los temas; ellas pueden ser contrarias a la Fe. Así, este hombre presentará como científico algún aspecto de su pensamiento que sea favorable o desfavorable a la creencia en Dios, como la típica objeción atea de un universo causalmente cerrado [en el ámbito físico] que no admite ni la acción de Dios ni, una pelusa, la libertad humana, entre otras insignificancias, como nuestra propia mente y nuestra identidad.

Azar: según materialistas, neo darwinianos, fisicistas, cientificistas, marxistas y demás reduccionitas, nada está sobre esto, puro caos y CASUALidad: verdaderos amantes de la humanidad, libertadores

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George Lemaitre: físico, cura francés, padre del Big Bang; refutación viviente de la oposición ciencia Fe

George Lemaitre: físico, cura francés, padre del Big Bang; refutación viviente de la oposición ciencia Fe

Georges Lemaître, científico y sacerdote católico, para nuestra sorpresa, fue quien postuló el átomo primigenio, el universo en expansión, en los años 30. Pretendía, frente al panteísmo de Einstein y el ateísmo de Hoyle, usar el que luego se llamó despectivamente así, “big bang”, para mostrar la creación, para que nos quedemos lelos y atontados. Bueno, claro, como ya sabemos, aquí el cura, por más genio que fuera, se fue para otro lado: la ciencia física habla del ser en movimiento como algo dado. Es tonto querer pasar de ahí a las causas del existir de ese dato.

Con el tiempo, Lemaître se convenció de que el famoso big bang era inhábil para demostrar la creación; Einstein, quien introdujo una fórmula matemática para tratar de asegurar que el universo se concibiera como estático (no en expansión), dijo que ése había sido su más grande error; Hoyle, el ex ateo, se dio cuenta de que un universo que estuviera ajustado para que hubiera vida inteligente suponía una causa inteligente, superior y trascendente, que llamamos ‘Dios’. Por otro lado, como el modelo dinámico, el del big bang, parecía favorable a la creación, los ateos o se aferraron a modelos estáticos o buscaron torcer al modelo que resultó el más creíble al mundo de hoy, desde allá hasta aquí: se dedicaron a postular el viejo “eterno retorno” de los griegos (contrario a lo que sugieren las evidencias que se conocen hasta hoy) y mediante otros subterfugios, como la afirmación de universos paralelos y otros, nada científicos. Obraban, pues, todos estos sabios, genios de la física, sin duda, como verdaderos ciegos o miopes o algo por el estilo. No se daban cuenta de que no pertenece a ciencia particular alguna el estudio de la causa de su objeto ni, mucho menos, brincar de éste a cualquier cosa que les sugiera su reflexión, que realizan en cuanto humanos. El big bang ahora se acepta, aunque, por supuesto, cada quien (de entre los mal formados intelectualmente, de los que no pueden ver donde empieza la ciencia, donde la filosofía y dónde la elucubración sin fundamento, aunque, de nuevo, se sea un genio físico) lo tuerce para hacerlo mostrar, fuera de la física, lo que sea la creencia de cada uno: evolución, creación, etc.

Queridos amigos, a lo que dice Vega-Hazas (de quien se obtienen los datos históricos de aquí arriba), quiero añadir que esos que quieren hacer del big bang el 1) comienzo absoluto, 2) de un universo físico cerrado, 3) sin orden, producido al azar, no sólo no hacen ciencia, sino, además, muy mala filosofía. 1) Aristóteles, en la Física, sin estar pensando en estos “modernos”, sino en unos contemporáneos suyos, da la clave para demostrar que esto es muy absurdo: no se puede mostrar que hay un primer móvil ni un primer movimiento, pues el hecho de que haya empezado este movimiento implica que hubo una preparación del mismo, un disponerse el móvil y los motores, en una tal posición: eso es movimiento y previo al supuesto primero: muy absurdo. Distinto es hablar de un Motor Inmóvil, fuera de toda cadena de motores particulares y movimientos. Y los defensores actuales del big bang dan un poco de motivos para enternecerse, cuando explican, con modos de proceder preparatorios, ese primer movimiento. 2) Uno se pregunta si los que dicen esto, que el universo físico está cerrado causalmente, por lo que no puede admitir causas que no sean físicas, hablan en serio: ¿su “ciencia” no es más que fenómeno físico y causado por eventos de esa naturaleza?, ¿ellos lo dicen como algo que les sucede, de verdad, ellos no lo dicen porque quieren? En serio, mis panas, casi puede decirse que esto es, a lo más, cómico, si no fuera porque es trágico, es tragicómico; y, como toda tragicomedia, bien considerada, la parte de la risa se desvanece, en este caso, en lo que hay de tiranía detrás de esos materialismos. 3) Según éstos, todo es producido al azar, eso implica que no hay seres, entes, cosas reales sustanciales, lo que hay es pedazos de materia, separados al azar, sin identidad, sin unidad de ningún tipo, sin orden interno, sin orden de unos con otros, en sus relaciones, sin posibilidad de algo real “cualitativo” que podamos llamar ‘vida’, mucho menos, personas, inteligencia, virtudes, educación, libertad, leyes físicas, ¡amistad, amor!, ¡ciencia, creencia, fe, cualidades de ningún tipo, menos de mentes humanas! Descomunal. Pero sigamos con esta serie sobre ciencia y Fe. En nuestra próxima entrega, arrancamos a hablar de ese tema que nos gusta tanto, tanto como muchísimas películas de cine y como conversaciones entre en broma, en serio y en lo profundo, con una cervecita en la mano, de los extraterrestres y de la posibilidades de que existan o de que los encontremos alguna vez, si es que hubiera, y de por qué hay quienes tienen por un asunto existencial el encontrar a estos “bichos”.

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