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Un astrólogo para conocer mi futuro y quién soy

Colgado de los astros I

Un sabio así debe gobernar, decir el futuro y dictarnos nuestra identidad y carácter

Un sabio así debe gobernar, decir el futuro y dictarnos nuestra identidad y carácter

“Voy al astrólogo, quiero saber cómo me irá esta semana. Llego y me encuentro al sabio, sentado en una mesa más bien pequeña, con un mantelito, nada especial. Éste sí es serio, no como ésos que publican en periódicos y revistas, son pantallas para ganar dinero, aunque, a veces, el de El Diario, la pega, da en el blanco: ése como que sí ve. Pero lo que me interesa es el vidente que me ha recibido, no me cobrará su alta tarifa, si no quedo satisfecho. En realidad, para lo que recibiré, la tarifa no es alta y creo que no hay nadie que no pague, es que vale la pena, el tipo es una hojilla. La gente, los incrédulos, dicen: ‘lee cinco horóscopos, ninguno dirá lo mismo, con todo y que son generalidades; pero eso sí, todos te dirán que eres una maravilla, que eres pícara, cuando te ‘insultan’, te adulan más que nunca’. También he oído otras objeciones: ‘dale alguna información falsa, pero basado en lo que él dice, verás cómo empiezan las fantasías, dale cuerda y verás’. Con éste, no me preocupa, él sí es científico, vidente y cristiano. Lo necesito, necesito saber si Oswaldo me ama…”.

Cuentos como el anterior se repiten una y otra vez. Yo los he visto que, en tiempos de crisis, leen tres, cuatro, diez horóscopos, todos contradictorios… y los creen todos, en cuanto les dan “noticias” favorables a la materia en que consiste la crisis. Gente débil, que no confía en Dios y que está exenta de cualquier trazo de racionalidad capaz de discriminar. Claro, no confían en Dios, porque nadie se los presentó o no como se debería o no al verdadero. Y no tienen mentalidad crítica, habiendo pasado muchos por la universidad, hasta cursos de postgrado, ya que su formación intelectual es prácticamente nula. Éstos son nuestros tiempos, hermanitos, tiempos de analfabetismo cultural, potenciado por la abulia intelectual y del espíritu. Pero no critiquemos ahora “nuestros tiempos”, en general, quedémonos con la astrología, que es un tema demasiado importante en estos días.

Un punto interesante lo dan los propios proveedores del “servicio”. Me imagino que habrá los que creen, a pie juntillas y ciegamente, que ellos son unos elegidos de las galaxias o de las estrellas. ¿Un poco de pérdida de contacto con la realidad? Si lo miras bien, no hay que asumir que los tipos estén locos, técnicamente locos. Les basta con vivir en un mundo que, como no cree en nada, cree cualquier cosa, porque el hombre tiene que creer; y, si no es lo sensato, será lo insensato. Pero habrá los “embaucadores-y-punto”; y, entre aquéllos y éstos, habrá de todo; y abundarán los que viven en la duda, pero que se anestesian por la necesidad, requiriendo mayor o menor anestesia, según la conciencia que tengan de su no ver absolutamente nada ni del futuro ni del pasado ni del presente ni de nada de sus clientes.

Para los pobres que se ponen en manos de semejantes consultores, la vida no debe ser ningún paseo, me parece. Al

Le fallaron las predicciones del astrólogo

Le fallaron las predicciones del astrólogo

menos en cuanto a esto de los astros y los horóscopos. Se la pasarán creyendo y consolándose con vaciedades: “vas a conocer a una rubia”… “¡negro, se armó un limpio, ahora sí voy a salir de abajo, tremenda rubia, güera, catira!… ay, no, era la secretaria de mi tío, una señora mayor, ésa era la rubia”: podía ser cualquiera… O se la pasarán de decepción en decepción, una vez que las predicciones fracasen. Como los que creen en los agoreros del fin del mundo, o se tendrán que convencer de la incapacidad de su futurólogo particular o buscarán explicaciones: 1) “los astros estaban tapados ese día”; 2) “los astros te han dado una nueva oportunidad, hermano, es que esa muchacha no te convenía”; 3) “es que no estuviste a la altura, los astros no te dieron el premio que debiste merecer” o lo contrario, etc. Una de las grandes preguntas es ésta: los astros ¿deciden, valoran, son personas? ¿O será que nos dirigen inconscientemente? ¿Y uno que no es persona puede dirigir a una persona? En este ámbito de cuestiones hay que concentrarse, pero eso será en próximos artículos.

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