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Educar en la era del futurismo

Un mundo feliz: computadoras y totalitarismo sustituyen a Dios... muy feliz

Un mundo feliz: computadoras y totalitarismo sustituyen a Dios… muy feliz

Sin duda, esta época es más que particular. Mientras en el arte, la filosofía y en una cantidad de campos, el hombre se maneja en el más estulto pesimismo sobre sí mismo, en otros vive en un irresponsable optimismo, más estulto y necio que el anterior pesimismo. Sin dudas, uno y el otro no son excluyentes, si se toma en cuenta que el pesimismo es sobre la capacidad del hombre para hacer el bien, hallar la verdad, el sentido, la trascendencia. Al tiempo en que el optimismo se mantiene en el ámbito de la tecnología, en el futurismo. Las películas futuristas son expresión radical de ello; la literatura, inspirada por el espíritu de Huxley, consiste precisamente en ello. Es que el futurismo es una gnosis ideológica, una gnosis, como ya sabemos, arranca de un radical rechazo de la realidad del mundo; y termina en un “conocimiento” que salva del desorden y la decadencia radicales en los que consiste nuestra existencia mundana. Así, la ideología futurista, en sus películas, presenta una sociedad sin Dios, fuertemente dominada por tiranías solapadas, posiblemente benefactoras o posiblemente opresoras, en el que se está en Un mundo feliz, merced al estrambótico “progreso” tecnológico que ha alcanzado un hombre, que se suele presentar con una mirada completamente chata, en la que a deificación del hombre ha sido llevada a su máximo extremo.

Aunque parezca película para adolescentes, el mundo está lleno de futuristas hoy. Y de ningún modo parece descabellado pensar que nos estemos moviendo en esa dirección. En cualquier caso, cuando se ve a los adolescentes, de 10 a 50 años, viviendo vidas paralelas en el mundo virtual de las redes sociales, en las que se buscan avatars y “surrogates” a lo Bruce Willis, en la película de tal nombre, parece como si los sueños de los más fervientes futuristas hasta principios de los años 90 se fueran a realizar más allá de sus más fervientes sueños. Pero no es sólo eso. El futurismo va llenando todo, merced a la propaganda de los medios de comunicación. Salen unos tipos en una universidad gringa y encuentran un fenómeno extraño en un experimento, dicen que se trata de “partículas de pensamiento” y que, en consecuencia, el pensamiento es material, y el “hallazgo”, que para colmo es “científico”, es presentado como tal en todos los periódicos y noticieros. Se descubre un exoplaneta y que el mismo tiene composición parcialmente rocosa y ya se lanzan a anunciar la posibilidad de extraterrestres más “avanzados” que los hombres y la “muerte de Dios”. Y así vamos, de uno en otro “hallazgo”. Claro, a nadie le interesa lo mucho menos espectacular de los sentidos verdaderos de los hallazgos, lo realmente científico, lo que no tiene nada que ver con el futurismo.

Éste es el campo de acción y trabajo de muchos “teóricos” y prácticos de la educación en el mundo de hoy. Cogen la malacrianza que

"Nativos digitales", la terminología para justificar que, si un bebé tiene acceso a una computadora, no necesita educación

“Nativos digitales”, la terminología para justificar que, si un bebé tiene acceso a una computadora, no necesita educación

ha cultivado la afirmación de los “derechos” de los niños y adolescentes, su derecho a no ser educados nunca, su imposibilidad de concentrarse por estar viendo todo el día pantallas de jueguitos y chats de intervenciones veloces y mensajes de 140 caracteres, su vacío por estar viendo imágenes sin ningún significado durante toda su vida, su deformación en los laboratorios posmo y la televisión, con sus consecuencias nefastas, toman todo eso y lo transforman no en la alarma civilizacional de magnitudes históricas, lo transforman en otra cosa. Lo transforman en la medida de todas las cosas, lo transforman en el criterio educativo. En vez de corregir lo que está gravemente defectuoso, se trata de ser demagogo respecto de estos pobres, que, para adularlos, he visto que los llaman con nombres de “honor”: “niños alfa”, “la generación X-futuro”, “los electromagnéticos-nativos”… y otra serie de sintagmas que expresan la superioridad del hombre de hoy respecto del de ayer, no importa que no sea capaz de concentrarse 5 minutos ni de respetar a sus mayores ni conozca los hechos más relevantes del mundo de hoy ni nada de historia ni de lógica o de ciencia alguna, porque pueden usar internet.

El Acertijo, el gran sabio de los futuristas, por lo de la "conectividad"

El Acertijo, el gran sabio de los futuristas, por lo de la “conectividad”

Of course, la cantidad de cosas que se escriben y publican en la red hacen que “en los próximos 20 años se genere más conocimiento que en toda la historia previa de la humanidad”. En una película de ésas de Batman de Tim Burton y Joel Schumacher, Jim Carey hace del Acertijo; quien, con una máquina, se conecta a los pensamientos de todos los habitantes de Ciudad Gótica y logra ser el hombre más sabio del mundo. Piénsenlo bien: vamos a coger a 1 MM de jugadores de Nintendo, otro de fanáticos del fútbol, el basket, el volibol, el beisbol, etc., otro millón de lelos frente al televisor, otro millón de asistentes a los gimnasios. Hagamos la web con los pensamientos de todos éstos: ¿conocimiento? Los que dicen cosas como ésta que estamos considerando, por supuesto, no están al nivel de… digamos, Aristóteles o de Duns Scoto o de Gauss o de Böhr o de  Hilbert o de Santo Tomás o de Newton. A lo más, son soñadores, dominados por Huxley, H.G. Welles, Spielberg. No tienen un gran nivel, ¿ah? Pero esto no es tontería.

Mezclados con el constructivismo y el deconstructivismo, con Vigotsky, Piaget, Derridá, los científicos cognitivos (de la inteligencia artificial fuerte) y poco más, son una amenaza real al mundo de hoy y la educación de nuestros hijos. Yo los he visto y sufrido, creyendo que una técnica sustituye a la sabiduría y que hay inteligencia motriz, que los hombres superamos en eso a los perros, los he oído y me han dado dolores de cabeza concretos.

Un parao hay que poner. Los amantes de la esencia tenemos que rebelarnos y revelarnos ante este nuevo ataque de la revolución de las mil cabezas. Nuestros hijos no merecen menos. ARRIBA, ¡¡¡ÁNIMO!!!

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1 comentario

  1. […] En Batman Forever, Riddler (Enigma en España), genialmente interpretado por Jim Carrey, se alimenta de la inteligencia de los ciudadanos con una máquina capaz de absorber las ondas cerebrales de la población, en su afán de ser el hombre más sabio del mundo, aunque igual eso no sería muy buena idea. […]

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