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Monthly Archives: marzo 2013

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Los Simpsons y Satanás: el juicio final de Matt Groening

Es muy contrario al de Miguel Ángel

Life in Hell de Groening, un obsesionado con estos temas, para bien o para mal...

Life in Hell de Groening, un obsesionado con estos temas, para bien o para mal…

Matt Groening es, sin dudas, un tipo muy inteligente, un  tipo prolífico, que ha estado por mucho tiempo inventando cosas chistosas que gustan a gente inteligente y que está sobre la línea de lo que hoy es la cultura media. Los Simpsons han sido un éxito rotundo semanal y lo siguen cuando está por completar su tercera década en el aire. Pero no es lo único que ha hecho. Futurama también ha estado por ahí por bastantes años; y no se diga nada de Life in Hell: 34 años de tiraje, no es poco. No es por nada que es considerado uno de los líderes de esa subcultura de las tiras cómicas.

Uno puede ver capítulos del trabajo de este señor y asombrarse de su inventiva, de su profundidad, de su inteligencia. Como aquel de Futurama en el que los personajes suben a un asteroide de basura, el muchacho del siglo XX asegura que había allí cosas que estaban en buen estado y eran valiosas: peluches, zapatos, qué sé yo; y Turanga Leela, la mutante de un ojo, le asegura que son parte del asteroide de basura, porque lo eran antes de salir de la tienda. O aquel capítulo de los Simpsons en que el ayudante de Santa Claus queda enfrente de un cuaderno que se le cayó a Bart y el plano que se ve en la pantalla es la visión del perro, que sólo ve manchas sobre las hojas. Las relaciones entre Homero y Burns dan para mucho o la manera como mete a personajes reales en las series.

Uno puede ver también mal detrás de las cosas de Groening, sin embrago. Como el capítulo, que parece un remake de uno de los Picapiedras, en que Marge está a punto de serle infiel a Homero, por culpa del egoísmo de éste, al darle su regalo de cumpleaños. Las relaciones de la familia o la estupidez descomunal de Homero o la maldad nunca edulcorada de Bart, dan qué pensar. No se diga nada del extraño personaje de la niña confundida existencialista de Lisa.

La clave surge cuando uno ve de dónde procede la inspiración de Groening: de Walter Kaufmann y su obra Crítica de la religión y filosofía. Se trata de un ataque nietzscheano al Cristianismo, representado por los protestantes liberales del siglo XX, como Bultmann, el desmitificador. Enemistado con Dios, Goening parece tener una obsesión con el infierno. No digo que sea un satánico, porque no lo sé, pero, entre Dios y satán, él prefiere a satán. Lo dijo él mismo. Ya verán.

En un capítulo, están todos en la “iglesia” y el pastor –protestante– está dando el sermón en que consiste, juntamente con unos cantos, la mayor parte del culto de los protestantes de Estados Unidos y sus hijos por todo el mundo. Los miembros de la familia van quedándose dormidos ante la palabrería para ellos sinsentido salida de la Biblia. Ya lo dijo Rodolfo Papa: la sátira es la expresión posmo por excelencia, hay que derribar todos los “tabúes”, todo lo que sea símbolo de algo con sentido, de alguna identidad social profunda. Groening es un posmo, asociado a revistas avant-garde, como Wet, donde comenzó su carrera. El personaje posmo es o un confundido existencialista como Lisa; o un cínico malcriado irreverente como Bart Groening es Lisa y Bart, quizás.

El sermón sigue y cada miembro de la familia va soñando y sus sueños van siendo lo que se ve en pantalla: Homero, una versión

Aquí los Simpsons, en un episodio más con este personaje...

Aquí los Simpsons, en un episodio más con este personaje…

satírica de Adán y Eva. Y cada uno la suya. Al final, se despiertan en un templo vacío… en un templo en llamas. Será que nadie los notó en el horror o que los cristianos no son tan solidarios como predican, no sabemos. El caso es que están ahí solos, al principio adormilados, luego, entre aterrorizados e incrédulos y lelos. Salen de la casa y caen bolas de fuego, es un caos general, destrucción total, el Apocalipsis, el fin. Dios les tiende la mano, los invita a todos juntos y de una vez a subir directo, de su propia Mano, al Cielo. Dudan. Se abre el suelo y salen unas llamas, que suben unas escaleras: es la invitación al infierno. Todos, desde Homero hasta Maggie, deliberan, al mismo tiempo: miran hacia arriba, abajo, arriba, abajo… Se llega a la decisión. Somos revolución los Simpsons. “Si Dios es ése, el de los relatos que acabamos de destruir por la sátira, si Dios es eso, entonces somos de su enemigo”… y bajaron por las escaleras…

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La expresión del Esplendor en la época del esplendor (A)

Serie sobre estética, subjetivismo e historiografía del arte occidenntal, quinto inning

La herencia de San Francisco al arte: realismo, perspectiva, edificación por la vista, amor a la humanidad de Cristo, pare de contar

La herencia de San Francisco al arte: realismo, perspectiva, edificación por la vista, amor a la humanidad de Cristo, pare de contar

En el siglo XII, el personaje del siglo, San Bernardo, el gran cisterciense (igualito que hoy), todavía se preocupaba porque las pinturas y esculturas tan bellas distrajeran a sus monjes de la piedad y la devoción. A finales del siglo y principios del siguiente, otro grande, San Francisco, responsable de la fusión del amor cortés y romántico con la religión y, por tanto, con todo el espíritu de Occidente, ponía su genio casi sin igual en este asunto: la vista es instrumento del espíritu, por su medio, se pueden tener las más grandes experiencias espirituales (Papa, El arte como instrumento de la espiritualidad: la perspectiva, Zenit, 18-01-11). Comentando esto, podemos decir que San Francisco tiene razón: la vista, en el hombre, puede ser espiritual, pues, en él, todo lo es, salvo que se corrompa, por una conversión inversa, de un volverse, voltearse, de lo alto a lo bajo. El arte occidental, cristiano, los siguientes cinco siglos daría razón al Poverello di Assissi.

Así, la predicación de San Francisco fue convertida, de acuerdo con sus propias concepciones, en fuente del gran arte Cristiano. De ella nació, nada más y nada menos que el pesebre, y, más que eso, el realismo representativo del arte occidental, así como de toda la narrativa, la filosofía, la ciencia [así es, tal cual, amigos, aquí hay que buscar la raíz de que Occidente tomara el testigo de la ciencia y la llevara a donde ha llegado] y la espiritualidad. De acuerdo con este ánimo, el arte pasó a ser medio espiritual para la participación de los fieles en el “Misterio Tremendo”. Un ejemplo maravilloso de esto lo presta el gran Preseppe di Greccio, el pesebre pintado en la Basílica Mayor de Asís, atribuido a Giotto, inspirado en un episodio de la vida del santo en la población de Greccio. “El realismo representativo se convierte en una forma de participación afectiva de los fieles a los hechos narrados en los Evangelios. La vista viene exaltada como un sentido espiritual y la representación artística como un instrumento de espiritualidad” (Ibíd.).

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Toda religión tiene verdad, el Cristianismo es todo verdad

Religión y razón, verdades comunes a todos los hombres y religiones y posibilidades de comunicación: la religión auténtica es benéfica sieempre

Encuentros ecuménicos de Asís: iniciativa gigante de los papas, todas las religiones y culturas dialogando, sería imposible sin verdades comunes

Encuentros ecuménicos de Asís: iniciativa gigante de los papas, todas las religiones y culturas dialogando, sería imposible sin verdades comunes

Este artículo es el sexto de la serie Una Luz en las tinieblas y las sombras de muerte, sobre Cristianismo, racionalidad, orientalismos y el carácter benéfico de la religión

Tertuliano dice, en el prefacio a su tratado El Testimonio del Alma, que nadie nace cristiano; y, agréguese, para ser cristiano, hay que ser humano, como para ser miembro de cualquier religión, pues sólo el ser libre, espiritual, inteligente, puede tener una cierta fe, una relación con el Creador, con lo intemporal y lo eterno, con el bien en cuanto bien, la belleza en cuanto belleza, la verdad en cuanto verdad, lo trascendente en cuanto tal. Fundado en ese ser, en esa naturaleza común, todos los miembros de todas las religiones pueden dialogar. De hecho, de eso hablan todas las religiones y en la relación entre el Infinito, eso que llamó Rudolf Otto “Misterium Tremendum”, y el ser consciente, capaz de conocer reflexivamente y amar de manera personal, centran ellas su acción. Responden a nuestra sed de Infinito, son algo muy importante algo cuya importancia no hay manera de exagerar. De hecho, todas las sociedades de la historia se han formado bajo la influencia de las religiones y todas sus determinaciones legales han tenido a las concepciones teológicas y teológico-antropológico-morales como subyacentes.

Los ateísmos y los gnosticismos, así como los “secularismos”, los movimientos que no ven sentido a las prescripciones, siempre son fenómenos tardíos, organismos parasitarios que medran de un cuerpo ya enfermo, enfermedad de la que ellos son causa, síntoma o ambos. Dada la sed de infinito, que es la más profunda motivación humana, pues en ella radica el deseo de felicidad, de plenitud, que sólo hallamos, precisamente, en el Infinito, los movimientos planos, sin relieve, sin volumen, no son aptos para convertirse en motor, catalizador y ordenador de una sociedad humana.

Ahí aparece el mayor valor del Hinduismo o del Sintoísmo o de Confucionismo o del Islam. Ahí está nuestro terreno común, por más que haya puntos fundamentales y centrales de divergencia. Por causa de que la sed de Infinito es sed de verdad, de un Infinito que en verdad lo sea, para empezar, esas divergencias no son baladíes y, por eso, han dado lugar a conflictos de importancia. Pero no nos interesa eso ahora, lo que nos importa es que el ser humano sólo se puede saciar con la Vera Religione, no estará tranquilo con nada menos. Como dice San Agustín, “nos creaste para Ti, Señor, e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en Ti”. En la medida en que todas participan de La Verdad, por las millones de verdades que portan, satisfacen al hombre, le dan quietud a su corazón. Pero la única que posee todas la verdades, sin error, por la asistencia del Espíritu Santo y la Revelación plena en Jesucristo, ésa satisface totalmente, aquieta todas nuestras ansias.

Las demás, en la medida de sus errores, son sombras, tinieblas, oscuridad, y, por tanto, inquietud del corazón. Es misericordia llevarles a Cristo, puesto que en Él está la Salvación. Pero lo es, pues sólo en Él se satisfacen todos nuestros anhelos.

El secularismo y el sincretismo, el new age, por ejemplo, son graves enfermedades del alma. Un síntoma claro es ese indiferentismo frente a la multitud de credos. Ese síntoma se manifestó temprano en la lucha de la “modernidad” contra el Cristianismo, Los tres impostores, de autor anónimo, de principios del siglo XVIII, o Los tres anillos de Lessing, del final de dicho siglo, así lo manifiestan.

Natan el sabio o Los tres anillos, de Lessing: padre del agnosticismo y del gnosticismo modernista

Natan el sabio o Los tres anillos, de Lessing: padre del agnosticismo y del gnosticismo modernista

Esto es, creo yo, “todo” lo que “sabemos” hoy por lo que, quien quiera ser cristiano, es un fanático. Ese “todo” es una gran y terrible falsedad y es conforme con un cierto espíritu agnóstico, que podemos llamar kantiano. Kant fue el que dijo que, como había desacuerdos en filosofía, había que desechar la filosofía. Eso, para colmo, distorsionando todo, diciendo que, en ciencias, no hay desacuerdos, lo que es o ignorancia o una mentira, que es peor, como dice el padre Lohring. Si en un ámbito hay desacuerdos, la respuesta ante ellos no es desechar el ámbito entero, no: es investigar con denuedo, de manera muy esforzada (y más esforzada, si se trata del sentido último de todo el sentido del existir del universo entero y de nosotros dentro de él), lo que haya allí, para ver qué es verdadero y qué es falso. En religión, la cosa no es tan difícil, como muestra esta serie de artículos.

Es una tremenda mentira todo lo que se dice de oscuridad sobre los orígenes de la Iglesia o sobre la vida de Jesús; y mucho peores todas esas doctrinas sobre la asunción de símbolos egipcios o sirios. Todo esto está muy bien asentado, documentado. Cualquiera que le dedique un tiempo razonable al tema verá que la certeza es enorme. Lo que está en juego es muchísimo, es la tranquilidad de nuestro corazón, la de los demás hombres, la salvación, nuestra y ajena, el sentido de la vida. Tenemos que estudiar mucho, para defendernos y defender bien el Reino de Dios. Recuerden: para colmo, si lo hacemos, “todo lo demás se nos dará por añadidura”, hasta el Reino mismo, a nosotros, rebaño de Dios… nada nos faltará, nada debemos temer…

Cuando el amor y la dignidad son invencibles: Largo Camino a la libertad

The Way Back: El director Peter Weir con su reparto: Ed Harris, Jim Sturges, Saroirse Ronan, Colin Farrell, Gustav Skarsgaard, Alexandru Potocean, Dragos Bukur

El impulso del amor y la libertad, superando obstáculos increíbles

El impulso del amor y la libertad, superando obstáculos increíbles

Un soldado polaco, en 1939, es torturado por el régimen soviético en la parte este, oriental, de Polonia, en la parte que le tocó a Stalin, cuando se repartieron el país el par de prohombres, para dar comienzo a la Segunda Guerra Mundial. Querían que confesara que hablaba mal del camarada Stalin, o sea, que era “enemigo del pueblo”; y que era espía extranjero. Como no lo lograron con él, entonces usaron a su esposa, que no pudo resistir, quién sabe qué aguantó la pobre. “Janusz vas pal Gulag, 20 años, a morir allá, lentamente, mientras alimentas y engrasas la máquina del imperio soviético”.

Ahí encontró profesores, curas, contadores, artistas, ingenieros, turistas, gente de las cuatro esquinas del planeta, incluso de los Estados Unidos. Uno que fue a conocer Rusia, osó tomar una foto del Kremlin: espía, 25 años. Otro represento en una película a un aristócrata: demasiado buena representación, dignifica a los enemigos del pueblo, 10 años. Unos campesinos tenían unas tierras, con empleados a su servicio: explotadores, para siempre. Unos delincuentes de lo último, asesinos, ladrones, estafadores: productos del capitalismo, víctimas, amigos del pueblo: los años que sean, pero como señores del Gulag, llenos de privilegios…

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Un progreso de espanto: la época del descreimiento es la época de la superstición

El Grito de Munch, buena expresión de la situación existencial del hombre posmo... Dios nos libre

El Grito de Munch, buena expresión de la situación existencial del hombre posmo… Dios nos libre

El otro día estaba hablando con un amigo muy preocupado por uno de sus hijos: gracias a varias circunstancias conjugadas, el muchacho anda en malas compañías. Terrible. Yo me puse como indignado en lo profundo de mi ser y le dije: “¿hasta cuándo?, los secularistas saben muy bien que promoviendo el descreimiento, fomentan el desorden y el vacío, ahí vienen  las drogas, los suicidios, las familias destrozadas y paremos de contar, ¡es inaceptable!”.

Otro día, estuve discutiendo con uno de esos ateos que detestan a los creyentes, que nos tratan de irracionales por definición, aunque estemos dejándolos en la calle (o por eso mismo), de los que quieren ver a Cristo olvidado, como un fósil inoperante, uno como aquel que vi en una notaría, con una camisa que decía: “si Cristo vuelve, lo volvemos a crucificar”. Discutiendo con este tipo, me dijo que el hombre creía sólo porque lo condicionaba desde chiquito, que, por naturaleza, es ateo. Yo le mostré su error de diversas maneras, la universalidad de Dios en todas las civilizaciones y culturas bárbaras, tribales y salvajes y semisalvajes, etc. La casi universalidad de las creencias en el mundo de hoy, luego de tantas décadas de ataque inmisericorde: algo bueno tenía que tener el new ge: muestra que las pretensiones de los secularistas son pendejadas. Como le gusta decir a otro amigo, citando a Chesterton: “el ateo no es un hombre que no cree, es uno que cree cualquier cosa”: una civilización dedicada a botar a Cristo, a desecharLo, a arrinconarLo, arrumbarlo: primero, no lo logra, la mayoría todavía es cristiana y parece que eso no va a cambiar. Segundo, de los que no son cristianos, la aplastante mayoría es new age que, aunque sea un astrologismo, un modo extraño de relativismo y sincretismo, etc., un anticristianismo, en su misma definición, aunque muchos de sus cultores crean otra cosa, engañados por los avispados, aunque todo esto sea así, el new age muestra que el hombre es un animal de creencia. Y eso por dos motivos, uno humano, otro del Universo.

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FIFA: cuando el dinero se convierte en el dios

A ésa no la salva nadie, algún día la gente se cansará. Serie de 3

Kempes, el Matador, le dio a Argentina la victoria en la final del 78

Kempes, el Matador, le dio a Argentina la victoria en la final del 78

Hasta hace poco, hasta el 2006, más o menos, el fútbol fue mi pasatiempo y deporte favorito. Yo jugué en equipos de fútbol todo el colegio, desde los 6 años; y, según mis papás, no me “pelé” (perdí) ningún juego del Mundial 70, con todo y que tenía 1 año. El Mundial más antiguo que recuerdo es el del 78, sin embargo. Lo recuerdo bastante, cómo, en el partido por el 3° y 4° Italia comenzó ganando y Brasil empató con un tiro libre de Nelinho y luego se fue arriba con gol de Dirceu. Recuerdo que, en la segunda fase, había un grupo de puros europeos, con Alemania, Holanda, Italia y Austria; y el otro era de americanos, Argentina, Brasil y Perú, con Polonia colada. Recuerdo la clasificación de Argentina ante Perú, el portero Quiroga, a Cubillas, etc. Y, por supuesto, la final de infarto; esa jugada al final de los 90 minutos en que los holandeses inexplicablemente no anotaron; y luego, en la prórroga, apareció Kempes y remató Bertoni…

Así fue siempre. Hubo una época en que jugaba como 12 veces semanales, contando las prácticas. Más adelante, ya de treinta y dele, no podía perderme ni un partido de la liga española ni ninguno de la Champions, veía Libertadores, Inglaterra, Italia… Estaba ahí pegado. Claro, también veía NBA, Grandes Ligas de beisbol, etc. Pero el fútbol era otra cosa. Una comparación ayudará a entender lo que pasó luego, por qué esto fue hasta el 2006 y luego se cortó. En los 80, yo no me perdía pelea alguna que fuera relevante para los campeonatos mundiales de boxeo, Leonard, Hagler, Hearns, Kalule, ManoePiedra, Holmes, Spinks, Wilfredo Gómez, Fulgencio Obel Mejía, el gran Salvador Sánchez. Hasta que llegó el cansancio sobre las sospechas de trampas y metidas de manos negras, etc. La pelea de Tyson y Hollyfield o, no tanto ella, lo que pasó después entre los apostadores, cayéndose a tiros por los miles de millones de dólares que había en juego, dieron la clave de todo. De ahí se fue Dios. Eso fue lo que le pasó a la FIFA y, por transitividad, al fútbol como espectáculo.

En 1982, dijo Joao Havelange: “El sorteo de un Mundial siempre está estructurado porque no podemos ignorar que en el Mundial hay importantes intereses económicos” (Eduardo Palomo, Un sorteo dirigido, espndeportes, 03-12-09). Al parecer, el sorteo del mundial de ese año fue algo tan vergonzoso que Havelange tuvo que “justificar” la trampa, lo injustificable, de ese modo. Havelange mandó en el fútbol por unos cuantos más y quien tomó el testigo fue el personaje que daba la cara en aquel momento: Sepp Blatter. Éste “entonces Secretario General de la FIFA, tardaba muchos minutos en anunciar los nombres, lo que hacía pensar que en el camino se corregían errores del azar. El chico Juan Centos Cuemada, entonces de 11 años, fue el responsable de sonrojar a FIFA, sacando el nombre de Escocia para el partido inaugural. Los organizadores se percataron del error. Chile y Perú permanecían dentro de un bolillero que no les correspondía” (ibíd.).

Hace unos días, una luz de esperanza, quizás, se encendió en los corazones de los aficionados despiertos. En mí, no, o, si acaso, una muy tenue. Dirán que soy pesimista, pero no es así. Chávez trató de meterle mano a la Federación Venezolana de Fútbol y Blatter viajó a Venezuela, dos reuniones, un complejo atlético en Margarita… y voilá, tenemos un acuerdo entre el, en su país, todopoderoso presidente venezolano y la FIFA. “Pero, bueno, ¿qué querías decir con lo de la esperanza?”. Lo de la investigación de la Europol y los amaños, los partidos arreglados o “trucados”, como los dados, en el fútbol (Europol destapa red de corrupción, EFE, consultado en espndeportes, 04-02-13). Parece que debería dar esperanza, hay muchos presos, 50, se ha pedido que se detenga a 28 más; se han señalado ligas importantes: Alemania, Gran Bretaña (¿la inglesa, la galesa o la escocesa?), Hungría, Holanda, Turquía, Eslovenia [¿y España e Italia?]; se han identificado 380 partidos amañados y se ha demostrado la trampa en 150; se trata de “enormes cantidades de dinero”; todo el fútbol europeo está en tela de juicio. Todo esto lo declaro (en el artículo citado) el director de Europol, Rob Wainwright, en una conferencia de prensa en La Haya.

Parece como si, de verdad, hubiera que creer. Permítanme que difiera. Para empezar, aunque esto es más importante que otros

Calciopoli: tembló Italia... y, al final, pura bulla... los amos del valle se salieron con la suya

Calciopoli: tembló Italia… y, al final, pura bulla… los amos del valle se salieron con la suya

escándalos que ha habido en el pasado, no es muy difícil que la FIFA lo esquive, como ya ha hecho antes. En Venezuela, siempre hablamos del “chinito de Recadi”: un caso de corrupción inmenso, durante el cual un viceministro de economía se intentó suicidar y demás, y, al final, sólo un chinito terminó preso: los 78 de marras podrían ser los chinitos de la FIFA. Quiero decir, ¿qué le pasó a la Juve, al Milan y a los demás, luego del escándalo de la Calciopoli, de Moggi y Pairetto? Ni la décima parte de lo que decía el reglamento y nadie fue preso, unas cuantas suspensiones, unas multas irrisorias y risibles ¡¡¡yyyyyyy….. yaaaaa!!! Pero eso no llega ni a la superficie del problema, en el próximo artículo demostraré cuál es el fondo de la cuestión, mientras tanto, se los adelanto bien duro, para que no haya dudas:

LA FIFA PERDIÓ DE VISTA AL VERDADERO DIOS Y SE ANOTÓ EN LA RELIGIÓN DE MAMMÓN

Cerrada la discusión sobre sabermétrica

Con este artículo, no hay más discusión, la cerré

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Por petición de un amigo, hablo una vez más de este tema, que consideraré luego cerrado. Las discusiones teóricas nunca terminan, se abandonan; a menos que una parte, por sinceridad y honestidad, se considere refutada… o por un decreto. Como tengo que hacer otras cosas, yo sólo soy un aficionado de beisbol, no un periodista deportivo cubriendo “esta fuente”, decreto que aquí lo cierro, por ahora. Agradezco, sin embargo, a los amigos que han respondido a mis anteriores escritos y que, por tanto, han posibilitado que la discusión avance. En particular, hay una persona que no puedo identificar que me dedicó una amplía respuesta; que ahora paso a replicar, un poco apasionadamente, pero tratando de conservar siempre el respeto debido en estas discusiones “académicas”, que siempre tienen que buscar la verdad, en la medida de nuestras posibilidades. Un blog de beisbol, hoy, puede considerarse un blog de sabermétricos o uno “infestado” de ellos o de entusiastas admiradores, que saldrán a defenderse muy vehementemente, muchas veces, y con concepciones sobre palabras como ‘ciencia’, ‘matemática’, ‘medida’ y otras, que se adaptan a las definiciones del “SABR Pack”, aparentemente, muy inadecuadas. Ellos no van a dar su brazo a torcer, eso sí. La persona ésta cuya apasionada respuesta paso a replicar, para no darlo a torcer, dice 1) que quién ha dicho que es ciencia, que le dé ejemplos: bueno, en mi primer artículo de esta serie le pongo a Dan Zsymborski, de Espndeportes, prediciendo lo que va a batear y valer Josh Hamilton en el 2015, prediciendo a la manera en que predice la ciencia, basado en cálculos, cálculos sabermétricos de fantasía. Ahí tiene un ejemplo, señor (a). Aparte, dice 2) que yo no “demuestro” [eso no se demuestra, lo evidente se muestra] que el beisbol sea no numérico, no cuantitativo, porque, según esta persona, el beisbol permite contar. En fin, ¿qué se puede responder cuando se tiene que lidiar con “objeciones” así? Un cosa es contar y otra es lo que se cuenta y todavía otra que todo lo contado sea matemático: Descartes, por ejemplo, para convertir todo en objeto de matemática, alzó su duda metódica: sin ella, artificialidad patente, las cosas son mucho más que res extensa, cosa de extensión, medible, matematizable; en Kant, la matemática es reflexión sobre las formas (cuantitativas) de la sensibilidad pura, no toda la experiencia; en Aristóteles o en Santo Tomás, evidentemente, lo matemático es sólo lo que pertenece a la medida de la cantidad, de esa categoría accidental, no a la sustancia, por ejemplo. Duhem, por eso, tiene todo un estudio sobre cómo es posible la medición en física. Yo reproduzco parte de lo esencial de lo que dice éste, así como de lo que dicen Heisenberg y Bohr. Pero, ahora, como se pueden contar los árboles o los turnos al bate, este turno no es este turno, no, este turno es parte de las estadísticas que yo recopilaré luego; y esa estadística no tiene nada de abstracción, es la realidad misma puesta en mis gráficos. Dice 3) que el average, en el que se toma por igual un sencillo que un jonrón (clara muestra de lo que digo sobre la abstracción) no sirve, lo mismo que la contabilidad de errores defensivos, que dependen de la opinión del anotador. Muy bien, muy bien, entonces hay que buscar criterios mejores: ¿ésos son científicos? No, son valoraciones, ¿de quién?, de Fangraphs, puede que prefiera las mías. Pero, otra cosa, me imagino que, por lo que dice, preferirá el slugging, ésa no es una “nueva estadística”; además, le parecerá lo máximo el OPS, para lo que necesita el OBP. Dice que el average es una tontería, porque, en 600 turnos, 15 hits son la diferencia entre un 275 y un 300 (no recuerdo, espero que haya sacado la cuenta bien, ésta está buena: 15 es el 2,5% de 600). Pero no se da cuenta de que de eso se hace una temporada diferente: 15 hits, que ellos, como Schoenfield, en el artículo que cito en mi primer escrito, quieren minimizar, son una gran cantidad, como diferencia. Dicen: “no, no, no, el OBP es mejor”; puede ser, pero eso no implica que invalide el avg., sobre todo porque depende de él mayormente y porque esas proporciones, cuando sumas los boletos, son más insignificantes, así de fácil. Por cierto, un hit, jonrón o sencillo, en cuanto hit, es igual a cualquier otro hit. Un punto muy interesante, en este ámbito, es lo de la edad de las mediciones: tienen 100 años, por eso son malas, dice. A lo mejor es malo comer, porque tenemos toda la vida haciéndolo; o es muy bueno que la droga sea un mal endémico de la sociedad, porque eso sí es nuevo, como el totalitarismo. Seguro todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo y, por eso, si es más nuevo, es mejor. La racionalidad, así, sí se eleva, a lo mejor porque esto del progreso es bastante viejo, para el horizonte cultural de mis contemporáneos: la religión del progreso nació en el XVIII: vieja, mucho más de 100 años, más de 250. Nadie dice que estas valoraciones –personales de unos vivarachos– sean malas, lo malo es que las presenten como una caída y mesa limpia: “las impulsadas son una basura, como el promedio, lo que importa es las ‘carreras creadas’, blablablá”. Por cierto, las medidas deben ser constantes, no como dice David Schoenfield, de espndeportes, siguiendo al “SABR Pack”, según el cual los estadios son medidas distintas, que, para colmo, pueden cambiar de año a año (¡¡¡basados en la actuación de los peloteros, que es lo que se mide por los estadios, en primer lugar!!!: esto no tiene nada de circular, ¡no!), lo mismo que los “peloteros de reemplazo”. Copio partes del artículo ¿Para qué sirve [el WAR]?, de Matt Klaasen y Dave Cameron, de FanGraphs (aparecido el 26 de enero de 2010 en espndeportes.com), para que se vea cómo son arbitrarios, poniendo valores a las cosas y queriendo comparar peras con manzanas, pitcheo, corrido de bases, fildeo y bateo, todo queriendo ser metido en un saco, como si eso no violara ningún principio teórico:

El WAR es bastante simple en teoría. La idea es tomar la contribución total de un jugador a crear carreras (bateo y corrido de bases), al igual que como las que evita (pitcheo y defensiva), y entonces se comparan esos totales con lo que un equipo podría esperar si gastaran el mínimo de la liga en algún jugador al azar disponible en Triple A (el llamado “jugador de reemplazo”).

“Al medir todas las contribuciones por el valor de carreras que crean (o salvan), podemos medir cosas que están en escalas ampliamente diferentes [peras y manzanas], como ponches y cuadrangulares. Por ejemplo, un sencillo vale, en promedio, media carrera, una base robada vale 0.2 carreras, y un ponche evita aproximadamente 0.3 carreras. Así que, si Derek Jeter se va de 4-2 con dos sencillos, una base robada y dos ponches en un juego en particular, entonces él creó aproximadamente 0.6 carreras en ofensiva.

“Debido a que cada acción en el terreno afecta la anotación de carreras en un grado u otro, nosotros podemos comparar ese total contra otras actuaciones de jugadores, incluso si no consiguen sencillos, bases robadas o ponches. Por ejemplo, si Mark Teixeira se va de 4-1 con un cuadrangular en ese mismo juego, entonces él habría creado un valor ofensivo similar al de Jeter, aún cuando tuvo un hit menos e hizo un out extra más. Su cañonazo fue más impactante que cualquier otra cosa que pudiese haber hecho su veloz compañero, y la compensación entre cantidad y calidad esencialmente se cancela.

“Podemos aplicar este concepto a todos los aspectos del juego, no solo a la ofensiva [peras con rinocerontes]. Cada out creado por un lanzador o un defensor también salva carreras, y una vez traducimos esos números a un total de carreras salvadas, podemos entonces comparar esos números entre las diferentes posiciones.

“Sin entrar en todos los cálculos — pueden encontrar una serie de 14 partes en profundidad que explica como se calcula el WAR en el glosario en FanGraphs si eres curioso — entonces el WAR toma esos valores totales de carreras salvadas y creadas, los ajusta por la relativa escasez entre las diferentes posiciones, y convierte las carreras en victorias [¿y esta traducción qué?] sobre lo que un equipo podría esperar si ese jugador se lesiona y tiene que ser reemplazado por algún jugador veterano de liga menor o un jornalero sustituto de la banca”.

Aplíquense a estas pretensiones fantásticas (¿qué tiene de científico poner un valor de 0,2 carreras “creadas” a un hit o a una base robada o de 0,3 “carreras evitadas” a un ponche?, cosa loca) los principios sencillos de medición que he repetido ya varias veces y se tendrá una idea clara de lo descabellado que es esto, si quiere pasar de un mero juego y de unos datos que se complementan con otros y que no sustituyen a nadie y, a lo más, amplían la perspectiva. Cualquier pretensión por encima de esto, en los términos en que está, al menos, el artículo parcialmente transcrito, es una completa ilegitimidad.