Kalós

Inicio » Antropología » Bombas sexi y el alma

Bombas sexi y el alma

Marilyn, la mamá de las bombas sexi, causa furor en el estadio

Marilyn, la mamá de las bombas sexi, causa furor en el estadio

El otro día, los administradores de este Blog estábamos hablando sobre una señora famosa, que estuvo en el estadio, siendo la “sexi del estadio”, una de esas féminas que viven de enseñar su “voluptuoso cuerpo”. En realidad, el asunto no trata sobre ella, de más que infeliz nombre (y no doy más datos). Trata sobre ella en el estadio de béisbol en Caracas. La escena es común hoy, no es nada que no se nos haya convertido en usual: decía un cantante venezolano excelente, Sergio Pérez, “equivocaciones que ayer fueron callejones, hoy son avenidas que podemos transitar”. La escena es la señora de vanidad y pudor pulverizados, andando con sus partes bien exhibidas (muchas veces, aumentadas por “sustancias para mejorar el rendimiento”, como los anabólicos con los deportistas), en medio de un estadio de pelota, repleto de hombres exaltados por la emoción y la cerveza, muchas veces, al punto del aturdimiento. En la actitud va todo… y la actitud comienza por la ropa, a pesar de lo que diga esa mayoría que se dejó convencer por los modistas de que ellas, permaneciendo decentes, podían “sacarle partido a su cuerpo”, qué contradicción: “exhíbete, sácate partido y cuando tu novio, tus hijos, tu esposo te reclamen, diles que no sean locos celosos, que tú eres la mata del pudor, o sea, exhíbete, que tú eres pura modestia”. Pero, en especímenes como la del cuento, hay un poco más, hay un desparpajo, una soltura ante los silbidos, los gritos, las malas inclinaciones que el prójimo expresa, que fomentan que las mismas se exacerben: la esperanza, que ayuda a la fortaleza…

Pero, una vez más, ella no es la protagonista del cuento. Son ellos. Se trata de que Alfredo se lamentaba de lo mal que va una sociedad en la que no hay un solo hombre, como en El Principito o en la historia de Diógenes el cínico. “¿Un hombre?”; “sí, un hombre, un espécimen para quien la racionalidad sea la guía de la vida, contra viento y marea, salga sapo o salga rana”; “aaahh, un HOMBRE, dices tú”; “en efecto, alguien para quien la realización de nuestra naturaleza, con su evidente vocación de infinito, sea norte de la vida”…

“Un momento, ojo, ojo: Diógenes iba con su lamparita, buscando, pero no creo que el sitio indicado fuera el estadio, aunque en él haya

Diógenes el Cínico, va con su lamparita, buscando un hombre

Diógenes el Cínico, va con su lamparita, buscando un hombre

muchos ‘hijos de Adán’”. “¿Cómo, ir para el estadio es señal de no ser hombre?” “Decir eso sería locura y una pretensión asombrosa: creer que, con una sentencia, en un juicio de un segundo, juzgo a millones de mis contemporáneos. No es así, pero ahí, hasta los más virtuosos, en la emoción del espectáculo, se dejan llevar de pasiones; y, en el tumulto, sin participar del ‘espectáculo de la grada’, te pueden dar esa impresión”. Así, nuestra conclusión es que, puede que ahí haya hombres, muchos, inclusive, en todo el sentido de la palabra, pero hay muchos que no se notan por el jolgorio del partido y por estar entre un sinnúmero de dominados por los deseos más denigrantes.

Pero, todavía, aunque no sea poca cosa concluir eso, a mi socio le inquietaba otra cosa. A todas estas personas, ¿no les interesa el destino final de sus almas? Obviamente, eso no es tema de consideración; hoy en día, para lograr este alto fin, tenemos las mil y una diversiones y distracciones, aparte de otras muchas anestesias, incluidos el alcohol y los estupefacientes (me gusta esta palabra, nos enseña que ‘droga’ es algo que te hace estúpido). Ahí está el meollo del asunto. Yo recuerdo una vez en que, estando en una videoconferencia, dictada por un engreído, un compañero dio en el clavo: “Carlos, ¿éste sabrá que se va a morir?” Exacto, si nos olvidamos de la muerte y no queremos saber nada de quienes se preocupan por lo trascendente, aunque esto sea lo más consolador de nuestra condición… y para regalar a nuestros “basic instincts”, ¿qué vamos a estar pensando en el destino final de nuestra alma? Pero hay mucho más. Si la gente cree que vale por tener una camisa o un teléfono o dinero o mil y una cosas que no nos dan ni por los tobillos, en cuanto al valor, ¿qué destino final ni qué destino final…?

“Entonces, Alfredo, es fácil: si puedes, que vean lo que valen y que se van a morir y que las tres cosas (o sea, estas dos y su relación con la libertad respecto de los ‘bajos instintos’) tienen una relación mutua. Si lo logras, ellos solos podrán llegar, más fácilmente que del tobogán a la piscina, a la necesidad de preservar su destino final. La ceguera profunda se cura con lo más evidente; lo difícil es que vean esto último, ahora, si no ven esto, no van a ver lo otro”…

Ésta es nuestra lucha, la lucha de la esencia, de hecho, ésta es la batalla que nos plantea la revolución.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: