Kalós

Inicio » Religión » Santidad, sabiduría, ¿poder y oscurantismo?

Santidad, sabiduría, ¿poder y oscurantismo?

Juan Pablo II, santo, sabio, alegre, carisma puro

Juan Pablo II, santo, sabio, alegre, carisma puro

Juan Pablo II fue beatificado el año antepasado. Fue el 88° papa elevado a los altares. De 265 papas, los primeros 29 fueron santos, la mayoría, en épocas en que ser papa era, casi, ser mártir; de allá hasta aquí, de los siguientes 236, 59, la cuarta parte, tienen una vida con el aval de la Iglesia… y el aval de Dios, ya que, para que la Esposa de Cristo de tal paso, el único hacedor de milagros, el único al que se somete la naturaleza, su Señor, concede a la intercesión del candidato la obra extraordinaria e inexplicable por el curso natural de las cosas y de nuestro arte, por lo tanto. Y eso contando con que estos procedimientos pueden dar sus frutos después de siglos, por lo que una parte de los predecesores de Benedicto XVI esté sólo esperando un trámite humano, en el tiempo, aunque ya se halle en la plenitud de la Eternidad, a la que contempla, en Persona, “cara a cara”. Hay, además, que contar con otro factor: la mil veces heroica iglesia del Japón ha subido a 231 héroes a los altares, todos mártires, con todo y que se saben los datos concretos de más de 5.500 en casi tres siglos de persecución e intento continuado de exterminio. Se calcula que dio mucho más de 20.000 mártires, aunque de la mayoría no se puedan dar datos. Vietnam dio unos 200 mil en 350 años. Ésa es la historia de la Iglesia. Una historia de heroísmo descomunal. Claro de los varios miles de millones de fieles que ha habido en estos 2000 años, sólo unos pocos miles han subido al culto público, con todo y que son varios los cientos de millones de cristianos que han dado su vida por la Fe y el Amor, en la Esperanza inmarcesible. Un cristiano de cada varios millones del total absoluto; y 1 por varios cientos de miles de mártires. Con razón se celebra el 1 de noviembre la Fiesta de todos los santos; con razón se duelen muchos de esa mueca demoníaca que es halloween. La Iglesia es santa.

No se diga nada de la sabiduría. Los 35 doctores de la Iglesia. Por supuesto, se suele citar a Santo Tomás, el más grande sabio de todos los tiempos, muy posiblemente, y a San Agustín, uno de los más importantes padres de la civilización occidental, que, por ejemplo, planteó de manera mucho más profunda y completa, y mucho antes que Einstein, todos los problemas que se refieren a la relatividad del tiempo y, para colmo, en su relación impresionante y misteriosa con el Infinito y la Eternidad. Pero me encanta también la figura de San Roberto Belarmino, el cardenal que, aunque en el anonimato que suele rodear a tales acusaciones, es el que se suele calumniar por su relación con Galileo, por haber sido el que lo llamara a la humildad y la prudencia. El jesuita fue un gran sabio y un verdadero genio: no le impedía a Galilei hablar de física, sino, como lo pide la honestidad intelectual, que no hablara de hipótesis físicas como del

San Roberto Belarmino, pastor sabio, un papá... hasta para Galileo

San Roberto Belarmino, pastor sabio, un papá… hasta para Galileo

último secreto del universo; y que no pretendiera, desde ellas, cambiar la comprensión de la Palabra revelada. Todo, además, en una comprensión de la racionalidad, que coordina la fe y la razón, la filosofía, la jerarquía de las ciencias, la parte hipotético-matemática de la física y la parte descriptiva, demostrada realmente, de la misma. Desde aquí llamaba a la prudencia a Galileo, quien murió como un fiel. La Iglesia es potentemente sabia. Aunque se le acuse de cualquier cosa, eso viene de sus enemigos, que la persiguen por un papado que otro, unos doce o quince en toda la historia, omitiendo todos los papados santos y los, al menos, humanamente brillantes o, incluso, aceptables. Los católicos no podemos caer en las trampas de los enemigos del Cristo Total.

Aparte, se habla del poder de la Iglesia en los siglos XII a XIV, cuando en los 279 años que van del 1.100 a la vuelta del Papado a Roma, luego del “cautiverio” de Aviñón, en 1.379, 197 los pasó el Papa fuera de Roma, huyendo de algún emperador u otro rey europeo o, para mayor claridad, de los propios comuneros romanos, o bien secuestrado por alguno de estos personajes: ¡70% del tiempo en que era tan poderoso, que era presa, incluso, de la masa romana! Luego de este tiempo, parecería como una ensoñación que alguien hablara del poder del Papa. Veamos una muestra: cuando, en 1.528, el emperador Carlos V, que no tenía sino poco poder en Alemania, decidió pelear con el Papa e invadir Roma, entró como Pedro por su casa; y el Papa se salvo de milagro del pillaje y las barrabasadas de las tropas imperiales, escondido en Il Castello di Sant Angello. ¿Cuándo tuvo poder el Papa?

Finalmente, los pontificados de “papas malos” tuvieron lugar en épocas en que el Papado como tal era presa de facciones romanas (siglo X, de las que lo salvó el Sacro Imperio, precisamente) o italianas (siglo XV, de la que se salvó por mera obra del Espíritu Santo, primero, y, luego, España o Felipe II, San Ignacio, etc., y Trento); estos pontificados, además, son una gran razón para creer en la Iglesia, pues, durante su reinado, los respectivos papas, con su “maldad”, no modificaron nada de la gran Doctrina. Entonces, por estas razones y la institución por Dios mismo de su Servicio vicario [la mejor formulación que he leído de esto es la de León Magno, que copio abajo] primacial de unidad, de doctrina y disciplina, la santidad comprobada de más de un tercio de los papas, sin contar la que no ha sido declarada, pero que es tal, como con Pío XII o Pablo VI, la conclusión es que el balance de la acción del propio espíritu de Dios en su Iglesia es admirable. Como dice el Catecismo: Ella es razón poderosa para creer, por “su admirable propagación, su eximia santidad, su inagotable fecundidad en toda clase de bienes, su unidad universal y su invicta estabilidad” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 811). Alabado sea Dios en su Iglesia y su Vicario, el actual y la institución del Summus Pontifex.

***

Definición de León Magno (440-461) del Servicio Primacial de Unidad:

“Aunque yo [Cristo] sea la piedra indestructible, la piedra angular, aunque yo sea el fundamento fuera del cual nada puede ser colocado, sin embargo, también tú eres piedra, porque mi fuerza te ha reforzado, de modo que lo que me pertenece como algo propio por poder, te sea común conmigo por participación” (Homilía 70,1; 95,2: SC 200, 61; 269. Citado por: Roland Minnerath. La tradición doctrinal del Primado de Pedro en el primer milenio. En: El Primado del sucesor de Pedro en el Magisterio de la Iglesia. Consideraciones de la Congregación para la Doctrina de la Fe).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: